LA REVOLUCIÓN JACOBINA DE GOJIRA

Por William Belgoff

El mundo del Metal se vio revolucionado ante la actuación de Gojira, la banda de Death, en la apertura de los juegos olímpicos. Es que no fue para menos. En un contexto donde la difusión musical está en una gran decadencia, la aparición de semejante grupo a los ojos del mundo en tamaño evento es digno de mencionar. Este certamen deportivo, en su ceremonia inicial, suele realizar un espectáculo relacionado a la cultura del país en dónde se llevará a cabo la competencia. En este año, el país que lleva a cabo todo este torneo no es otro que Francia. Ante ello, los death metaleros reversionaron una canción sobre la revolución francesa. Eso es lo que eligieron contar acerca del terruño en dónde veremos las olimpíadas. Pero, ¿Qué sentido tiene todo esto?

Un poco de contexto histórico

Gojira interpretó una versión extremadamente metalera de «Ah, Ça Ira», junto a la cantante suiza de ópera Marina Viotti. Esta obra es una canción emblemática de la Revolución Francesa, escrita en 1790. Su título, que se traduce como «Ah, todo irá bien», simboliza el optimismo de los revolucionarios hacia el cambio social. La letra, llena de esperanza y confianza en un futuro mejor, se convirtió rápidamente en un himno popular. Fue utilizada en manifestaciones y celebraciones, reflejando el espíritu del pueblo en su lucha por la libertad y la igualdad. La canción se caracterizó por su tono alegre y contagioso, que motivaba a las masas a unirse en torno a la causa revolucionaria.

A lo largo de los años, «Ah, Ça Ira» ha sido reinterpretada y versionada en diversos contextos, manteniendo su relevancia histórica y cultural. Ha sido utilizada en películas, obras de teatro y hasta en manifestaciones modernas, evidenciando su poder como símbolo de resistencia y cambio social. A pesar de su antigüedad, la canción sigue siendo un recordatorio del fervor revolucionario y del deseo colectivo por una sociedad más justa. Su vigencia demuestra cómo un sencillo cántico puede trascender el tiempo y convertirse en un ícono de lucha.

La revolución jacobina de Gojira

Gojira tocó en esta ceremonia de los Juegos Olímipicos 2024 sobre “La Conciergerie”. Este es un castillo medieval que sirvió de prisión para la reina consorte de Francia, María Antonieta. La presentación fue tremendamente épica. Comenzó con unos versos de «Ah, Ça Ira» cantados por una “María Antonieta” (ficticia, obviamente) que tenía “la tête” cortada y entre sus manos. A continuación, entre fuegos artificiales y demás artilugios, los Death Metaleros aparecieron en escena sobre diferentes barandas colocadas sobre la edificación. Luego, se sumó la cantante lírica, Marina Viotti, que hacía dueto con Joe Duplantier.

La presentación fue maravillosa, completamente grotesca y satírica. En síntesis, de un arte verdadero y profundo. Eso fue lo más alucinante, en contraposición con lo que han ido presentando en ese sentido otros grandes eventos deportivos. Como lo fue la decadente aparición de Shakira en la Copa América 2024. La colombiana viene repitiendo la misma fórmula desde el mundial de Sudáfrica en 2010. Creo que por todo esto es una verdadera revolución la que se demostró con Gojira. La versión de la obra musical que eligieron interpretar, una canción revolucionaria, es una alegoría más de todo esto.

Algunas críticas al evento

Otra crítica que se hizo fue que la personificación de María Antonieta con la cabeza cortada fue una demostración de “Violencia de género”. Pues, esta es una visión sesgada y sólo un reduccionismo de género. No olvidemos el contexto histórico, ya que la reina fue ejecutada porque fue parte de una aristocracia que creaba desigualdad y mataba a un pueblo de hambre. Por eso, justamente, está la canción que los Metaleros interpretaron en esta ceremonia, «Ah, Ça Ira» (recomendamos leer su letra). A la monarca consorte de Francia no se la mató por ser mujer, si no por ser parte de la aristocracia, por ser una burguesa sin más.

La Propuesta Artística de Gojira y su Impacto Cultural

La actuación de Gojira en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos 2024 dejó una marca indeleble en el panorama musical y cultural. La banda francesa no solo ofreció una interpretación poderosa de «Ah, Ça Ira», sino que también presentó una visión artística profunda y provocativa. La personificación de María Antonieta con la cabeza cortada simbolizó la crítica a la opresión aristocrática, no una violencia de género, sino un recordatorio de la historia revolucionaria.

Esta presentación rompió con las convenciones habituales de los espectáculos olímpicos, ofreciendo un arte que desafiaba y estimulaba el pensamiento crítico. A través de su música y puesta en escena, Gojira logró captar la atención mundial, destacándose por su autenticidad y mensaje. Su actuación no fue simplemente un espectáculo, sino una declaración artística y política que resonó con muchos. Este evento subraya la capacidad del metal y el rock para transcender barreras y expresar ideas profundas y relevantes en un contexto global.

Publicado por Metal Press

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