Por Facundo Llano Fotografías por Holy Smoke
Hay shows que son caóticamente históricos. Podemos nombrar algunos como Motorhead en Hangar o Exploited en Cemento. Durante los 90, ir a un show de Los Redondos implicaba cierto riesgo. Podemos decir que, en el submundo del hardcore, algo de ese espíritu se mantiene. Pero no era el caso de Bane, sin duda. Este show era el reencuentro con el público de Buenos Aires, diez años después su último recital y luego de que el grupo estuviera desintegrado un tiempo. Si había una palabra que describiera la previa de este concierto era “celebración”. Y durante un buen rato así pareció serlo.

Desde temprano estuvieron las bandas invitadas Nunca Fue Fácil y Mariscal (Con un promedio de edad de 15 años entre sus integrantes) entreteniendo al público que se acercó más temprano. Shows breves, concisos y efectivos como establece el manual del género. A las 21 estaría todo listo para que salga Bane al escenario, pero la anticipación de la banda y la gente harían que se adelanten unos minutos. Y es que desde su primera visita al país, Bane ha establecido un lazo bastante estrecho con el país, con su cantante Aaron Bedard luciendo la camiseta de Boca en presentaciones anteriores. En este caso no luce la casaca, pero si las zapatillas, detalle que solo ven los que están cerca del escenario y los que se atreven a subir a él.

El show transcurría intensamente, con canciones como “Non Negotianable” y “Superhero”, pero a los veinte minutos, al parecer, la intensidad fue demasiada. Un apagón repentino sucede en medio de una canción y el show debe pausarse. Pasarían unos cuarenta minutos hasta que el show pudo reiniciarse. En el medio, el guitarrista Zach Jordan se pone a hablar con el público desde el escenario mientras su cantante baja entre la gente para hablar y sacarse fotos. Al principio era una situación que todos tomaban con gracia, pero al correr los minutos, la frustración de los músicos era palpable.
Parecía que el show peligraba su continuación, pero el problema fue resuelto a tiempo. Pero ahí no terminaría la cuestión. Apenas vuelve a empezar el concierto, el mismo se frena de vuelta debido a robos entre el público, con los músicos consultando si podían continuar repetidas veces. Mientras tanto, los problemas de sonido persistían. Hubo un momento de quiebre, donde el cantante se sienta a contar como, desde que se inició la gira Latinoamericana, solo ocurren desgracias; desde perder pasaportes, vuelos retrasados, cansancio extremo hasta llegar a quedar encerrados en un ascensor. Y ahora todo esto. Parecía no tener fin.

Pero todos esos demonios son exorcizados en el escenario. Cuando la banda arremete con el himno “Calling Hours”, tanto banda como público, parecen dejar hasta el último aliento.
Entre las constantes interrupciones es imposible decir cuánto duró el show o cuantas canciones tocaron. Claramente no es el show que ni la banda ni la gente esperaban, pero en algún punto, fue más trascendente que si se hubiese dado en condiciones normales. Hace unos años, Bane decidió que era hora de separarse, habiéndolo dado todo y teniendo una edad avanzada como para seguir manteniendo un estilo de vida hostil como lo es ser un músico de este género. Pero no pudieron mantenerse mucho tiempo separados. El hardcore es duro, es sobreponerse a adversidades y es dejar la vida en un arrebato eléctrico. La gira apenas comienza para la banda y los músicos ya parecen abatidos. Y a la vez más vitales que nunca. No es pose, es algo que exudan por los poros. Cuando algo es tan parte de vos que no lo podés dejar.
Agradecemos al sr Juan Manuel Acuña de HP Prensa por la acreditación al show.
La producción del evento estuvo a cargo de California Sun Producciones y Hellnoise Booking.
Facundo Llano
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Holy Smoke
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