Por Julián Cybula Fotografías Karen Muñoz
A pesar de que Whitechapel tuvo que suspender su participación debido a problemas de salud por parte de Phil Bozeman, su cantante. La noche del «The Mortal Way Tour» no dejó de ser una experiencia imperdible para cualquier amante del género, teniendo a las bandas de Deathcore más representativas de Argentina y Australia respectivamente. Estas instancias acontecieron en Groove de Palermo y las puertas fueron abiertas a las 19 hs.

Nvlo y todo su despliegue al servicio del descontrol
La noche comenzó con NVLO saliendo a la cancha con los tapones de punta, con un despliegue de luces y visuales que dejaban a la vista el trabajo y dedicación por parte de la banda y su equipo de trabajo. La banda bonaerense nos volvió a volar la cabeza con su sonido grave y sus bombas que nos resuenan en el pecho.

El ambiente de la noche era bueno, se podía sentir la emoción por parte de la gente esperando a la banda principal y se notaba la predisposición del público en hacer que esa noche sea inolvidable, pero, nosotros no éramos los únicos, un poco más adelante de la mitad del show, Leon Pardo, cantante de NVLO, fue el encargado de recordarnos que Thy Art Is Murder estaba ahí y que éramos responsables de demostrarles cómo se hacen las cosas acá, haciendo mención también en lo importante que es aquella banda para ellos. Así fue como todos los que tenían pensado guardar sus energías para el plato principal, decidieron sumarse, haciendo que «Péndulo» tenga la ronda de pogo más grande de la noche, siendo esta su canción de cierre.

En el entretiempo, mientras todo se preparaba, en Groove sonaban canciones totalmente contrarias a lo que veníamos escuchando, lo que parecía un pequeño respiro para lo que se venía.
Luego de una larga espera que parecía eterna, comenzó a sonar su canción previa al inicio, «We Like To Party!» la cual sería nuestro último respiro antes que nuestros pulmones se inunden de Deathcore puro.
Thy Art Is Murder y la desintegración absoluta de Groove
Alrededor de las 21:20 ya no había más música y comenzó a sonar la intro, haciendo que la tensión se apodere de nuestro cuerpo. Fue ahí cuando se abrió el telón y solo entró Jesse Beahler, el baterista. Dando inicio al show con percusiones, las cuales se convirtieron en «Destroyer Of Dreams» de su último disco «Godlike» en el momento que subió el resto de la banda.

Tyler Miller, su nuevo cantante, mostró gran predisposición con el público argentino desde el primer tema, animando a los presentes a unirse al «circle pit» (la ronda). Continuaron con «Blood Throne» también del disco «Godlike». El bombo y las guitarras nos la pegaban en la frente con cada golpe, el poder era absoluto. Al finalizar la segunda canción, Tyler siguió interactuando con el público diciendo «Give me a hell yeah!» y, mientras nos contaba que era el último show de su gira Latinoaméricana, ordenaba a los presentes, unos a la izquierda, otros a la derecha.

Se había preparado una Wall of Death, que estaba lista para recibir a su tercera canción «Death Squad Anthem». De ahí en adelante todo fue así, el vocalista animaba a la gente, y ésta le respondía con excelente predisposición y energía. La banda australiana dió un show poderoso de 12 canciones, tocando muchos de los temas que todos querían escuchar, como «Slaves Beyond Death», «Holy War» y «Reign Of Darkness». Dando fin a su show con «Puppet Master» del disco «Dear Desolation».

Agradecemos a Noiseground por la acreditación al show.
Karen Muñoz
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Julián Cybula
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