Por William Belgoff
La polémica del streaming OLGA
Para quienes no estén enterados, hace poco tiempo, en la trasmisión del streaming OLGA surgió una polémica sobre una puesta escénica que se realizó en sus estudios. Contado brevemente, escenificaron una especie de pesebre dónde realizaron una parodia del nacimiento de Jesucristo. El sketch tuvo un carácter extremadamente bizarro y generó cataratas de críticas. Gran parte de las mismas, vinieron desde los sectores religiosos. Hasta grupos católicos se llegaron a las inmediaciones de las instalaciones del canal para realizar un rezo del santo rosario en señal de protesta.
Uno de los principales blancos de todas estas críticas fue Toto Kirzner, quién es parte del elenco del programa de stream y fue quién personificó al niño Jesús en la bizarra parodia. Además, el periodista de espectáculos, Tomás Dente fue uno de los que más se ensañaron ante todo el suceso. El, también, presentador televisivo acusó a OLGA de meterse con los valores cristianos, manifestando que con eso «no se jode». Pero, por otro lado, no hay que dejar de señalar que Dente, a pesar de su enojo, utilizó términos despectivos. Parafraseándolo, se refirió a que ellos pueden meterse con Jesús, pero que no se puede decir nada sobre la «gorda» que representó a la virgen María. Si bien, el malestar puede ser entendido, tampoco son justificables los dichos de tamaño carácter peyorativo por parte del conductor de El Impertinente.
La incorrección política
Aquí, no tratamos de centrarnos en una crítica sobre los temas religiosos per se. Nuestro interés va por otro lado. Ese mismo es el de poner foco sobre los procesos artísticos y su reminiscencia política. Vislumbrar cuál es el intento de estos tipos de programa. Pensamos que la idea de los espacios de streaming que, tanto están en boga hoy en día, es la utilización de lo políticamente incorrecto. Pero, muchas veces, el uso de este «preconcepto» no es una garantía de realizar algo que sea de una gran calidad artística. El sketch, lamentamos decirlo, fue tremendamente deplorable, más allá de la parodia al cristianismo, si tamaña cosa trató de existir. Estuvo muy lejos de una obra como La vida de Brian de Monty Phyton.
La reminiscencia política desde un proceso artístico está en el hecho de que se quiera construir una crítica deliberada. La parodia del pesebre de OLGA, tal vez, fue un intento de juicio hacia los supuestos valores tradicionales de la sociedad en la que vivimos. Pero, en desmedro de eso, por el uso incongruente de la incorrección política por si misma, terminaron realizando un sketch paupérrimo artística, y hasta, intelectualmente. Se debería ir más allá que sólo posicionarse desde el preconcepto de lo políticamente incorrecto con la mera intención de molestar.
Sobre tratar el tema de la intención de la incorrección política
Hace unos años, existió un debate sobre el comunismo y el capitalismo entre Slavoj Žižek y Jordan Peterson. Más allá de aquella discusión, cuándo se les preguntó hacia el final del encuentro a cada poniente sobre que querían dejar luego de la charla, la respuesta del intelectual esloveno fue interesante. En tal discurso, Žižek pronuncia ciertas ideas que tienen que ver con, lo que podríamos considerar, que debería ser la «incorrección política». El filosofo decía que hoy en día hay un conflicto entre el llamado «posmodernismo» y la «derecha». Invitaba a pensar e ir más allá de esta simple oposición y a no tener miedo de ser «políticamente incorrecto».
En este punto, nos animamos a decir que la incorrección política debería ser la capacidad de tener un pensamiento disruptivo. Ser más consecuente e ir más allá de un posicionamiento simplista. Ese tipo de reflexión, colocándonos desde el lugar marginal que tenemos en el extremo de este mundo, tiene que ser el hecho de identificar cuál es la problemática social, a grandes rasgos, que realmente nos afecta. No sólo hacer un ataque por el mero ataque con la intención de pretender ser algo. Como lo hizo OLGA, tratar de ser «incorrectos» con sólo atacar los supuestos valores preestablecidos de una sociedad. Debemos ir más allá de eso.
Y, este tipo de programas novedosos deben ser cooptados para crear esos espacios de discusión más profundo y que también puedan ser lugares potables de expresiones artísticas de mayor calidad. Con un valor intelectual más alto y que tenga esta finalidad. Todo ello se logra a través de las prácticas sociales y la consciencia de las mismas. Esa percepción se logrará a través, justamente, del pensamiento disruptivo. Aquel que, realmente, debe ser políticamente incorrecto.