Por Claudio Brancati
A veces me pregunto donde van los gigantes cuando nos dejan?, esos que marcaron a fuego nuestras almas, esos que llegan a nuestras vidas, nos llenan de alegría, secan nuestras lágrimas y nos acompañan a lo largo de nuestra vida, así sea desde un disco, un video, un póster, o simplemente desde una foto.
Estos gigantes que siempre están con vos con su arte, cuando pones a full el equipo de música que tengas o te miran desde ese póster en la pared de tu pieza.
En el mundo del espectáculo dicen «se fue de gira» o «paso a la eternidad» en el caso de este gigante no estaría tan seguro, porque todos sabemos que OZZY es y será eterno y siempre saldrá de gira.

Es inexorable el paso del tiempo y nos pasa factura a todos sin excepción, las canas van pintando nuestro pelo y las arrugas marcan nuestro rostro, pero por más que pasen los años la imagen de OZZY siempre seguirá congelada en nuestro póster mental de la manera que lo conociste, en el mio por ejemplo tiene (y tendrá) esa remera con flecos o campera de aviador cantando «Iron Man» casi sin moverse.
Cuantas historias tendrás seguramente con algún tema, con algún disco, con alguna foto o con algún recital con OZZY como testigo de ese momento.
En lo personal prefiero imaginar un lugar sagrado donde estos gigantes se van reuniendo cuando parten, así puedo pensar en algo parecido a un Olimpo donde nos siguen observando eternos, intocables, inalcanzables.
Es una cuestión meramente generacional y a todos nos pega de una manera distinta, según lo vivido y la edad que tengas cuando los conociste, por ejemplo los que fuimos «acompañados» por ellos a lo largo de nuestra vida los sentimos muy cerca nuestro pero esto no desmerece a los más jóvenes, en esto el sentimiento es el mismo.
Una vida de este gigante vale seguramente por diez de la mía o de cualquier mortal, con una enfermedad que ya lo tenia acorralado y los excesos pasandole factura a su cuerpo sin embargo quiso tener una gran despedida de los escenarios, porque de la música no se iba a despedir nunca ni siquiera para dejar este plano.
Esa despedida fue una especie de merecido auto homenaje con muchos músicos y también con los que arrancó su camino.
El evento fue trasmitido mundialmente
y lo recaudado fue íntegramente donado a entidades de beneficencia,
Una vida dedicada a ser él mismo, con todo lo que eso significa, buenas y malas, su carrera mucho le debe a su esposa y manager, el incondicional amor de sus hijos y la devoción incondicional de cada fan en el mundo, cerrarían la definición de este gigante.
Hoy partió para ocupar su lugar en el trono de ese Olimpo que les conté, se fue el príncipe de las tinieblas
…QUE VIVA POR SIEMPRE EL GRAN OZZY OSBOURNE!!!!
Claudio Brancati con una sola T
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