Por Martín Tula
Stoned Jesus regresó al país y puso fin a ocho largos años sin pisar suelo argentino. La banda ucraniana acaba de lanzar Sons to Sun y una nueva visita estaba al caer.
Con el caer del sol, los locales Capybara, El Caos Reptante y Buffalo se encagaron de dejar las tablas a punto caramelo para el plato fuerte de la noche. Por otra parte, el público poco a poco a arrimarse al clásico del Abasto acrecentando la manija.

Llegado el horario anunciado, la banda ya se encontraba en el escenario haciendo los últimos ajustes para salir a la cancha pero algo parecía no estar del todo listo. Un problema en el volúmen del bajo parecía no tener solución, primero muy alto, después inexistente. La banda comunicaba el problema a los sonidistas pero éstos parecían no entender el pedido, dando paso a una escena incómoda para todos, en donde la manija fue transformándose en impaciencia para llegar a ser un fastidio. “Ya fue, hagamos estos sino vamos a estar acá para siempre” se escuchó decir a Igor, cantante y guitarra, y finalmente se abrió el telón para dejar ver al trío. “Bright Like The Morning”, del ya clásico Seven Thunders Roar, daba inicio al viaje y desde el minuto cero la entrega tanto arriba como abajo del escenario fue total. “Porcelain” le daba paso a una de las nuevas, “Shadowland”, un favorito personal de quien escribe. El sonido, claro, directo y con el volumen correcto mantenía las cosas en su lugar mientras “Thessalia” continuaba la marcha.
Tomándose un momento, pidiendo silencio, Igor comenta que la banda está recaudando donaciones para ayudar a la gente en Ucrania que se encuentra en el frente de batalla, y pide que si nos sobra algún billete, que apoyemos la causa.
Volviendo al show, el clima se vuelve lento y denso con “Black Woods” y el desenfreno dice presente con “Here Come the Robots”, pogo violentísimo incluído. Ya en el tramo final “Im The Mountain” nos pone a cantar y manda a boxes a la banda.
Y como siempre hay tiempo para mas, la banda regresa para regalarnos dos canciones mas: primero “Low”, una de las nuevas, con su momento que roza el black metal, para luego poner punto final con “Electric Mistress” la cual tambien nos puso a cantar.
Stoned Jesus regresó al país y la victoria fue clara. Con nuevo material bajo el brazo la banda ucraniana nos hizo cantar, poguear, headbangear y incluso emocionarnos. Desde ya esperamos la vuelta.
Agradecemos a Noiseground por la acreditación al show.
Martin Tula
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