Por Claudio Brancati Fotografías cortesía de Diego Fioravanti
Esta vez el lugar era el Teatro Gran Rivadavia, en el barrio de Floresta. Había estado en ese lugar una sola vez, hace muchos años, viendo a otra banda. Grande fue mi sorpresa: me encontré con un lugar totalmente renovado y muy bien puesto, con sus paredes acustizadas y cómodas butacas.
El evento estuvo muy bien organizado, con rápido acceso a la sala y chicas que gentilmente te llevaban a tu ubicación numerada.
Era la noche de Yngwie Malmsteen, que volvía a nuestro país ocho meses después de su anterior presentación por el 40 aniversario.

ONOFF inició la jornada
Como para ir matizando la velada, subió a escena el músico local ONOFF. Para quien no sepa, se trata de un dúo, pero en esta oportunidad solo se presentó Poly Pérez, con su stick y una máquina desde donde disparaba bases sobre las que dibujaba armonías con su instrumento.

El sonido y la propuesta experimental de este tipo de artistas me dejan en la disyuntiva entre el buen músico (esto está fuera de toda discusión) y, a la vez, la falta de la adrenalina de ver una banda tocando en vivo y todo lo que eso conlleva. Ya vi varias propuestas similares. Más allá de que en este caso el músico se presentó antes de su último tema, con el mayor de los respetos no conecto con ninguna de ellas, a pesar de la probada habilidad de los músicos que las llevan a cabo.

Yngwie Malmsteen
Eran poco más de las 21 hs cuando las luces se apagaron y salió Yngwie Malmsteen al son de «Rising Force», tema con el que abrieron el show.
El escenario, típico, con la pared de Marshall y largas columnas de cabezales ocupando el 75% del mismo: tierra exclusiva por donde solo pisa el guitarrista sueco, mientras que el resto de la banda —bajo, batería y teclado—, amuchados junto a sus equipos, ocupan el 25% restante.

El sonido de la banda está marcado por la excelencia y la precisión en cada corte y cambio de ritmo, digna de un relojero, con un bajista y un baterista que llevan las riendas todo el tiempo, acompañados de un tecladista que además disparaba secuencias y cantaba de manera extraordinaria. Opinión personal: creo que mejor que Yngwie.
Todo este combo le deja servido al sueco para que derroche velocidad y virtuosismo en partes iguales. ¿Qué decir de Malmsteen que usted, lector, no sepa a esta altura?
Como única perla, señalar que en un momento se enojó visiblemente con quien estaba encargado de las luces: al parecer, un reflector con luz blanca lo encandilaba demasiado.

El show fue casi sin interrupciones entre tema y tema, uno detrás de otro, con algún que otro parate. Tocó, además del ya mencionado, temas como «Far Beyond The Sun» (con pizca de Bohemian Rhapsody), «Now Your Ships are Burned», «Parabellum», «The Seventh Sign», «Evil Eye». No faltó el cover «Smoke on the Water» de Deep Purple. El final fue con «You don’t Remember», «I’ll Never Forget», «Black Star» y «I’ll See the Ligth Tonight».
Luego de la hora y 40 que duró el show, me fui inevitablemente cantando esta última canción hasta mi casa, señal de que la pasé muy bien.

Agradecemos al equipo de prensa de Vicky Roa por la acreditación al show como medio de prensa.
Claudio Brancati con una sola T
https://www.facebook.com/share/1GBfxrhV7Z/
Nota de aclaración:
Los registros fotográficos son cortesía del equipo de prensa de Vicky Roa con creditos del sr Diego Fioravanti
https://www.instagram.com/dee_fiora?igsh=bW1kczdod3M3MnRp
Galería de imágenes











































































































