Por Rosario Arbol
Los días fríos de finales de mayo parecen certeros cuando nos ponemos a pensar en que seríamos testigos de un claro ejemplo del verdadero black metal noruego. La visita de Kampfar en el Uniclub nos llevó en el tiempo para recordarnos de qué se trató siempre éste género; velocidad y oscuridad.

Demiurgo
La antesala al despliegue noruego estuvo a cargo de Demiurgo y Cernunnos. Los primeros arrancaron con un Uniclub recibiendo a los primeros espectadores, y como se espera de Demiurgo, el show nuevamente demostró porqué hoy son una de las bandas más importantes del género en nuestro país. Ideales para preparar el terreno para lo que vendría.
Cernunnos
Por su lado, a Cernunnos le tocó terminar de calentar el escenario. Con su propuesta folk, donde los whistles y el sonido celta predominan mezclados con un sonido más moderno como el breakdown, la banda sorprendió al público al saber ajustar un setlist acorde al momento. Presentaron temas de su último disco From Echoes, y ésta decisión acertada calentó a los presentes lo suficiente para el plato fuerte.
Kampfar
Apenas unos minutos después de lo pactado, sin ningún tipo de parafernalia más que una pantalla con el logo de la banda, e incluso una puerta abierta hacia el backstage, arrancaba la banda liderada por Dolk.
Leales a sus principios, los noruegos arrancaron sin preámbulos. No se necesitó de escenografías o indumentaria extravagante para cautivar al público, que desde un principio, había entrado en trance frente al gigante que se nos presentó esa noche del Abasto.
El setlist que presentaron es digno de alabar. Pasearon a los presentes por todos sus periodos, desde los principios, cuando aún eran una banda de estudio, hasta el último disco editado en 2022. Todos los temas fueron alentados por un público que había entrado en comunión con una banda que esperaron más de veinte años para conocerla.
En una experiencia como la vivida con Kampfar, es difícil destacar alguna que otra canción que se haya destacado. Pocas veces pude observar al público tan compenetrado con lo que estaba escuchando, como lo hice esa noche. Las decisiones tomadas por la banda de arrancar el show con la dupla Feigdarvarsel / Ravenheart, sentó la base de lo que estábamos viendo: un culto odinista.
Pocos artilugios utilizó Dolk y su banda para demostrarlo. Un cáliz con vino que escupió previo a cantar, un leve corpsepaint, muy sutil, y un descubrimiento de su persona paulatino: arrancó envuelto en una capucha, para finalizar el show sin remera, ondeando un tatuaje que cubría toda la panza “KAMPFAR”. La presencia de los músicos era suficiente para ambientarnos, sus movimientos y facciones nos ubicaban en el rito.
La noche concluyó, como había arrancado, palo y a la bolsa. Mientras tocaban la aclamada «Hymne», por primera vez el público se despegó del trance para hacer un pogo, a modo de agradecimiento por habernos llevado al mundo pagano de los fiordos noruegos.
Las palabras, aunque no muchas, fueron directo al hueso; “nunca se trató sobre la fama, siempre se trató sobre esto”, señalando al público, y al Uniclub, que tomaba protagonismo. El black metal se trataba de estos lugares estrechos y oscuros, sin escenarios pintorescos y espejitos de colores. Kampfar había desembarcado de su drakkar para recordarnos las raices del género que tanto nos moviliza.
Agradecemos a Noiseground por la acreditación al show.
Rosario Arbol
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