Por William Belgoff
La banda de Estados Unidos se presentó en el Abasto
En el día del amigo, Uniclub (Guardia Vieja 3360 C.A.B.A.) albergó un show con una banda con mucha personalidad. Los norteamericanos Clutch tocaron en el Abasto en un recinto colmado. Allí se vio el espíritu del cowboy en un grupo que desborda de estilos, pero, a la vez, tienen una fuerte impronta marcada por su contexto de emergencia. Toda esa abundancia se ve centralizada en ese eje que tiene un tinte de su folclor. Y esa noche, en el club porteño, eso se vio de una manera muy clara.

Nuestros hermanos de sangre
El espectáculo inició a las 20 Hs de una manera muy puntual. Los encargados de dar inicio fueron los locales Hermanos de Sangre. En un escenario un poco reducido por los equipos de los artistas principales, los porteños arrancaron llenos de salvajismo. El Melodic Thrash Metal se hizo notar. Este grupo interpretó canciones de sus discos de 2018 y 2020 y de su demo publicado en 2017. Entre esos temas que se escucharon podemos destacar “El arrepentido”, “Germen”, “Pulsión”, “Corazón de Ceniza”, “Seívas” y “Nada es para Siempre”. Estos “Hermanos” lo dieron todo y sentimos que fueron unos verdaderos amigos ese 20 de Julio. Su presentación estuvo más que bien, dando una cantidad de temas acordes al evento. Así, sin más, dejaron las tablas listas para el plato fuerte de la velada.

Clutch y la energía de una banda dura proveniente de los noventas en una Buenos Aires que los aguardaba
Pasadas las 21:30 Hs, la banda principal apareció sobre tablas en un Uniclub en donde sonaban canciones muy propias del espíritu norteamericano desde los parlantes. De más estaba decir que todo ello se daba para entonar la aparición de estos artistas. El recinto estaba repleto, se notaba que este grupo era muy esperado por su público. Neil Fallon, el vocalista, estaba lleno de energía y se lo notó con una interpretación muy histriónica a lo largo de todo el show. Sus primeros temas fueron “Earth Worker”, “X-Ray Visions”, “Firebirds” y “Burning Beard”.
El público estaba en un total frenesí. Clutch iba llevando sus canciones con los riffs entre “stoners”, “hardrockeros” y “bluseros”. Todo ello con ese sentido de pertenencia tan propio de su lugar de origen. De esa manera, Tim Sult llevaba esas melodías desde su guitarra de formato “SG” potenciadas por un nítido “Wah”. Siguieron interpretando “The Mob goes Wild”, “Subtle Hustle”, “Cypress Gorve” y “A Shogun named Marcus”.

Sin dejar ese histrionismo que lo caracteriza, a Neil lo vimos tomar su Gibson ES negra y su armónica para tirar arreglos cuando las canciones lo necesitaban, todo esto acompañado de sus lentes. Escuchamos luego otros temas como “Escape from the Prison Planet” y “Spacegrass”, con la magia de una “carrera espacial”. En un momento del show, el público coreó el nombre de Pappo, mítico guitarrista argentino, y Clutch nos regaló una genial interpretación de “Algo ha Cambiado”. Se apreció ese blues caracterizado con un ritmo folclórico argentino que el Carpo supo plasmar.
Luego de ese espectacular momento, Clutch siguió con canciones propias como “The Regulator”, “Slaughter Beach” y “The Soapmakers”. Allí hubo un pequeño parate de descanso y, pasados unos minutos, los norteamericanos salieron de nuevo a nuestro frente para dar un cierre explosivo. Fallon, ya con una Gibson Les Paul entre manos junto a sus compañeros nos regalaron otro cover, esta vez se trató de “Fortunate Son” de los inconfundibles Creedence y así cerraron esa tremenda velada.
Un impacto duradero
Clutch demostró en Buenos Aires que su esencia sigue tan viva como en los noventas, ofreciendo un show inolvidable lleno de energía y nostalgia. La conexión entre banda y público fue palpable, creando un ambiente cargado de pasión y entusiasmo. Neil Fallon, con su carisma y presencia escénica, lideró una actuación potente, destacándose con su versatilidad instrumental. La inclusión de temas propios y covers emblemáticos, como el homenaje a Pappo y Creedence, subrayó la habilidad de Clutch para fusionar estilos y rendir tributo a sus influencias. La velada fue una celebración de música y camaradería, dejando una marca indeleble en todos los presentes.
Así, sin más, la música pesada fue una vez más servida. Agradecemos a Noiseground por la acreditación a este monumental evento. Que sea Rock lml
















































































