Por Facundo Llano Fotografías por Holy Smoke
El pasado lunes 19 de enero, Buenos Aires fue testigo de una clase magistral de Death Metal Melódico. Dark Tranquillity no solo regresó a Argentina; se apoderó de un recinto que, por su naturaleza íntima, permitió que la conexión entre el público y la banda fuera casi táctil. Con la humedad pegada a las paredes de El Teatrito, la banda sueca demostró por qué, tras tres décadas, siguen siendo los arquitectos de un sonido que nadie ha podido replicar con la misma elegancia.

Cloud of Shadows
La noche fue amenizada por los quilmeños de Cloud of Shadows, con un show muy sólido, siguiendo las enseñanzas de los maestros del death metal melódico sueco, pero dándole su toque personal, teniendo dos cantantes y generando una vuelta de tuerca más moderna.

Crown
Crown, por su parte, dio un show solido con un buen sonido, pero con una propuesta que quizás no correspondía tanto con el espíritu de la noche. Quizas hubiese sido mejor invertir el orden de ambos grupos.

Dark Tranquillity
Desde el momento en que las luces se desvanecieron y los sintetizadores de Martin Brändström empezaron a flotar sobre la audiencia, se sintió una electricidad especial. Mikael Stanne saltó a escena con esa energía que lo caracteriza: una mezcla de ferocidad vocal y la calidez de un viejo amigo. A diferencia de otros frontmen del género, Stanne mira a los ojos, agradece la interacción del público y parece disfrutar genuinamente del caos ordenado que se genera.

Dark Tranquillity aterrizó en El Teatrito con su gira The Character Gallery, una celebración que no solo repasó su trayectoria, sino que puso un énfasis especial en dos de sus discos más icónicos, The Gallery y Character, fusionándolos con la frescura de su material más reciente. «Punish My Heaven» fue el estallido inicial, llevándonos a 1995 y demostrando la importancia de ese trabajo en particular y de la banda en general. El grupo liderado por Stanne siempre pareció estar a la sombra de In Flames o At The Gates, pero noche como estas nos demuestran que el conjunto está a la altura de la historia.
Si bien el vocalista es el único que permanece de esa época, el resto de los músicos da una interpretación sólida y respetuosa del catálogo, pero nunca fría. De hecho, si hay una característica que no aplica para los shows de Dark Tranquility, es frio. A través de los años la banda ha mantenido una relación muy cercana con su público porteño.

Podemos ver a Mikael visiblemente emocionado ante el entusiasmo del público, algo que, podemos decir, ni At The Gates ni In Flames lograban.
Podemos decir que el show fue dividido en tres bloques. El primero, como dijimos, dedicado a The Gallery. El segundo, donde el disco Character tomó protagonismo, un trabajo que los volvió a acercar a un sonido más duro y extremo luego de algunos trabajos más experimentales. Canciones como “Lost to Apathy” traen la esencia del sonido de The Gallery, pero con una vuelta melódica más ganchera. Luego, el tercer bloque estaría dedicado a las canciones más actuales del grupo. Porque si bien esta es una gira que se apoya más en la nostalgia, es importante para el grupo afirmar su momento actual y demostrar que las canciones nuevas están a la altura de su historia.
El final es con su propio clásico, “Misery´s Crown”, y con el cierre definitivo de “Blinded By Fear” de At The Gates, homenajeando a su recientemente fallecido cantante, Tomas Lindberg, en un gesto más que simbólico. Desde este lado hablamos de la escena y el sonido de Gotemburgo. Pero cabe recordar que estamos hablando de amigos, de personas que se conocen desde adolescentes y lograron el sueño de conquistar el mundo y dejar discos que quedaran grabados en la historia. Eso es algo que vale la pena celebrar.

Agradecemos a Marcela Scorca press y promo de Icarus Music por la acreditación al show.
Facundo Llano
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Holy Smoke
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