Por Facundo Llano Fotografías por Holy Smoke
Más que una fecha de un artista internacional con banda soportes anecdóticas, el show del 16 de abril en el Teatro Flores se sintió como una celebración de la tradición del metal, con la inclusión de Tren Loco y Jerikó. Bandas que llevan más de tres décadas de trabajo que a veces parecieran no tener tanto reconocimiento, pero esta noche dejan claro porque son algunos de los nombres más importantes en la historia del género.

Primal Fear
Pasadas las 21: 30, las luces se apagaron y la intro dio paso a una descarga inmediata de potencia. Liderados por Ralf Scheepers, la banda mostró desde el primer tema una precisión quirúrgica; riffs filosos, base rítmica demoledora y una voz que, lejos de desgastarse con el tiempo, sigue siendo una de las más sólidas del género.

Si bien siempre se asoció a Primal Fear al Power Metal, lo cierto es que lo suyo es el metal clásico en el mejor de los sentidos. Herederos de la tradición de Judas Priest y Accept, lo suyo en vivo es gancho, melodía y ejecución. Pero esa herencia también se traduce en actitudes, como en lo prolífica que resulta la banda. En este caso la visita era la excusa era la presentación de su último trabajo, Domination, su trabajo número quince en menos de treinta años de carrea. Lejos de solo tocar el corte de difusión y luego los hits de siempre, la banda se despacha con cinco canciones de dicho trabajo, donde algunas como “I Am The Primal Fear” o “The Hunter” se anticipan como futuros clásicos.
Si bien la banda se había presentado en el país en 2023, esta visita, además del disco nuevo, presenta varias novedades, como la inclusión de André Hilgers en batería y la guitarrista Thalìa Bellazecca. Ambos se adaptan perfectamente a la esencia del grupo.

La guitarrista incluso tiene sus momentos para solear y destacarse y pareciera que llevara décadas en la banda. Otra particularidad fue la inclusión del bajista Dirk Schlächter, bajista de Gamma Ray, que reemplazo al histórico Mat Sinner, ausente por enfermedad. Toda esta ecuación, lejos de hacer trastabillar a la banda, pareciera haberle dado un impulso mayor, haciendo que el show se sienta fresco en todo momento.
El concierto tuvo momentos de alto impacto colectivo. Cada estribillo fue coreado con fervor, mientras el público respondía con pogos constantes y puños en alto. La conexión banda-audiencia, una constante en las visitas anteriores del grupo, volvió a sentirse genuina y sin artificios, con la banda recorriendo todas sus épocas, sin hacer foco en algún disco en particular. En ese intercambio, Scheepers no ocultó su entusiasmo: Buenos Aires, una vez más, se confirmó como una plaza clave para la historia de Primal Fear.

El cierre llegó con la seguidilla de himnos como son “Chaibreaker”, “Metal Is Forever” y “Running In The Dust” que dejaron al público exhausto pero satisfecho. Sin necesidad de grandes artificios visuales, Primal Fear apostó todo a su fortaleza musical: ejecución, potencia y una identidad construida a lo largo de casi tres décadas.
En tiempos donde el metal busca reinventarse sin perder su esencia, lo de Primal Fear en Buenos Aires fue una demostración clara: el género sigue vivo cuando se sostiene en convicción, técnica y una comunión real con su público. Una noche sin fisuras, a la altura de su legado.
Agradecemos a Marcela Scorca press y promo de Icarus Music por la acreditación al show.
Facundo Llano
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Holy Smoke
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